¿Por qué es tan difícil cambiar el mundo?

Con este interrogante, Álvaro García Linera abrió su discurso, dentro del aniversario de los 70 años del Primer Congreso Nacional de Filosofía en Argentina.

Se trata de un interrogante que está presente en cada debate político, social y popular. Si se quiere, también individual ¿Es posible cambiar el mundo? Tanto hablamos, discutimos, profesamos hasta actuamos para cambiar las injusticias que vemos a diario, y sin embargo es un interrogante que se nos manifiesta ¿es posible un mundo mejor? ¿es una utopía? ¿la ideología conduce a algún fin? ¿discutimos pero lo que sucede en el poder está lejos de nuestro alcance?

Adolfo Pérez Esquivel, también como expositor invitado del congreso, un día después del discurso de García Linera, nos decía:

«Si no hay utopías, es necesario inventarlas»

En artículos anteriores de la página, hablamos acerca de la resignación: ¿preferimos una utopía o resignarnos ante un sistema económico desigual que parece eterno?

Contexto actual que se ve marcado por la indiferencia y el cansancio. Donde las revoluciones se presencian más en las redes que en las calles. ¿Por qué estamos en un estado de quietud frente a medidas tan avasallantes, que atentan contra la cultura, la salud y educación de nuestra sociedad argentina actual?

Las próximas elecciones serán decisivas para el bloque, sobretodo las elecciones electorales argentinas. Porque ahí se verá si la balanza equilibra una pulseada que se ve perdida en Brasil, Chile y Perú. Bolivia por el momento resiste sola, con elecciones que se ven amenazadas por la injerencia yankee. México nos sorprende con un presidente de izquierda. Y Cuba permanece sin claudicar. Por ello es necesario y clave, lo que pasará en las elecciones argentinas para equilibrar el bloque, la integración latinoamericana. No hay salida, si no es en bloque.

¿Qué nos sugiere Álvaro García Linera, vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia?:

¿Por qué ante la injusticia, la opresión, la explotación, el orden dominante se reproduce?

Las respuestas han sido diversas desde la sociología, de la ciencia política, desde las luchas sociales, desde la izquierda mundial, han tenido distintas orientaciones. Una de ellas, la más fácil, la que prevaleció a principios del s.XX: es que si bien había muchas injusticias, muchas desigualdades, había una opresión terrible, asfixiante; aún  no se habían generado las condiciones objetivas, para que las crisis llegue a un punto de estallido final. Fue una respuesta que vino a partir de la social-democracia, había que esperar que las condiciones objetivas maduren(…) Esa era una posición pasiva: hay que esperar a que las condiciones objetivas se den, para la transformación. Es una posición muy propia de toda la filosofía europea fruto de la derrota de las revoluciones que ha prevalecido a partir de los años treinta hasta hace poco en el mundo europeo.

Otra explicación, que viene más desde ámbito de lo político: no se dan los cambios sociales, las injusticias no se traducen en rebeliones; porque falta la vanguardia, falta el partido político, falta el núcleo organizador que permita que ese malestar, esa injusticia, encuentre una punta de lanza para romper la pasividad o el conformismo de los subalternos. Esa es una mirada que prevaleció en el mundo político en América Latina fundamentalmente a partir de los años sesenta. Y que llevó a una generación entera, lo mejor que tuvo América Latina a la muerte, a la cárcel, a la tortura, a la desaparición. El gran problema de este voluntarismo, es que reduce el problema de la transformación, ya no a un problema en las propias clases subalternas sino en un núcleo selecto, en un núcleo radicalizado, bien intencionado pero que al asumirse el papel de constructor de la historia, dirimidor de la historia, suplanta a las propias clases subalternas en la construcción de su propia historia de emancipación.

Una tercera interpretación, presente también a lo largo del s. XX, era que las clases subalternas eran objeto de una maldad, de una falsa conciencia, que había un conjunto de aparatos de Estado, que había un conjunto de mecanismos de dominación reticulares en la vida social. Que llevaban a las personas a tener una falsa mirada de la realidad. Y era esa falsa mirada de la realidad, la que generaba desorganización, pasividad, tolerancia hacia los abusos, discriminaciones y dominaciones. El problema con esta mirada, es ¿quién dice que es falso?, ¿quién está en la capacidad de decir que lo que el otro piensa es falso, y lo que yo pienso es verdadero? ¿Por qué para algunos es falsa conciencia y para mi debería ser verdadera conciencia? ¿Por qué unos son objetos de una maldad estructural que genera una falsa conciencia y para la vanguardia o el intelectual hay una especie de muralla lógica, barrera lógica que impide que en él haya una falsa conciencia. En cierta manera, es una forma de desprecio de las clases subalternas, una forma de desprecio de la propia capacidad cognitiva que tienen los sectores populares para entender en el mundo, para ubicarse en el mundo, para actuar en el mundo.

Una variante de la falsa conciencia, es el tema de la ideología, no hay sublevación, no hay levantamientos, la injusticia no se traduce en malestar y el malestar no se traduce en sublevación por la ideología. Porque hay un conjunto de conocimientos que se inculcan en las personas, para que ellos acepten, ellos toleren esas relaciones injustas y abusivas. Entonces, la salida es una pedagogía. Lectura «profesoral» del cambio social: personas incultas, personas engañadas que deben ser culturizadas para acceder a la verdadera conciencia, a la verdadera ideología.

Por último, está también la otra explicación, igualmente también falaz, de que las cosas no cambian, hay una adhesión espontánea de los dominados hacia las estructuras de dominación, porque hay un elemento coercitivo. Es una mirada más brutal de la realidad, que peca de lo siguiente: para que esto funcione, detrás de cada uno de nosotros tuviera que haber una persona apuntándonos con un arma para que obedezcamos. No alcanza evidentemente ningún sistema de policía, ni de fuerzas armadas, ni de sistemas de inteligencia, para controlar uno a uno a las clases alternas.

Se pueden seguir nombrando muchas otras opciones de miradas que intentan responder a la pregunta inicial:

¿Por qué es tan difícil cambiar el mundo?

¿Por qué es tan difícil que las clases subalternas se rebelen?

¿Por qué es tan difícil que las injusticias se superen mediante procesos de emancipación social?

Frente a estas miradas limitadas o falaces, lo que yo propongo es: buscar en otro lado, buscar en el estudio de la relación entre las estructuras de dominación y las estructuras mentales de acción y representación; entre las posibilidades objetivas que se abren para las personas y el acople con las expectativas que las personas se hacen de sus posibilidades, y que hacen que deseen aquellos que otras desean que uno desee.

En esta búsqueda, voy a mencionar cuatro elementos que intervienen en el mecanismo de acople, de esta adhesión espontánea de la sociedad a las estructuras de dominación dentro de la sociedad:

1-Ubicación normativa en el mundo: ubicación espontánea a una normativa de cómo funciona el mundo.

Cada uno aprende y sabe cuál es su ubicación dentro del orden del mundo en distintas instituciones, familia, trabajo, escuela; a través de la repetición, de la naturalización. No se refiere a un orden social, sino simplemente a espacios de nuestra interacción más inmediata, por ejemplo cuando paramos en un semáforo en rojo.

2-Lenguaje:

Sabemos dos cosas del lenguaje, por un lado, tiene la capacidad performativa de crear instituciones, de crear una nueva realidad. Por otro lado, tiene la capacidad de proyectar, lo que las cosas podrían ser. Hay un orden lógico, una gramática del orden del mundo.

3-Conocimientos corporales:

Hace referencia a las acciones emocionales, por ejemplo cuando uno tiene indignación frente a algo, o cuando se siente miedo frente a determinada situación. Es un proceso gradual de las personas. No se trata de una reacción verbal, sino corporal, como el rubor.

4-Sentido Común

Sentimientos y creencias populares, hábitos, prejuicios. Realiza una lectura gramsciana, en relación con Bourdieu «sentido práctico». Es una manera de ubicarse en el mundo, de tener un orden de él; pero también de juzgarlo, y de actuar inmediatamente en él. Sin mediación, sin preguntarnos el por qué lo hacemos. En este punto, el sentido común es la noción sobre la cual se va a fundamentar su tesis.

Son momentos de «espontáneo» conocimiento, selección y acción, son construcciones sociales tempranas y primordiales con las que las personas se ubican en el mundo desde que nacen y que con el tiempo se naturalizan por la vía de la repetición, de la costumbre, la experiencia sedimentada y los efectos del lenguaje.

Sentido común dominante: modo subjetivo y evidente de interiorizar el mundo objetivo. Hay varios sentidos comunes correspondientes a las varias condiciones objetivas de clase y de género, pero también un sentido común dominante que los subsume jerárquicamente. Incorpora las relaciones dominantes de clase, género, región y por tanto las luchas dominadas de resistencia en su estructura cognitiva. Tiene además, un principio dominante de conservación del mundo y un principio dominado (pero en lucha) de transformación del mundo.

Lo espontáneo no es espontáneo, lo naturalizamos.

Lo hacemos con objetos, instituciones, jerarquías, relaciones de poder.

Hechos simbólicos del mundo, se interioriza la estructura lógica y jerarquizada del mundo, si no lo hace, va a chocar con el mundo objetivo.

La posibilidad de acople del mundo subjetivo con el mundo objetivo va a radicar en la posibilidad de las determinaciones de tu subjetividad, en el marco estrecho que te imponen las relaciones objetivas y jerarquizadas del mundo.

Se trata pues, de modos axiomáticos de recepción y acción en el mundo, que rodean a las personas, y que las hacen partícipes de un sentido socialmente compartido de la realidad inmediata.

Cuando una persona no logra en ciertos momentos de su vida garantizar este acople, lo calificamos por lo general de loco, de desubicado. Porque permanentemente nuestra relación intersubjetiva está poniendo a prueba la eficacia de los modos de acople lógico de tu subjetividad con el funcionamiento lógico de la objetividad dominante.

Esta definición, va más allá de lo que Gramsci denominaba «liderazgo intelectual y moral», cuando estudiaba el concepto de «hegemonía». Se trata de un conjunto de maneras de percibir el mundo,  de organizar el mundo, de actuar en el mundo, que ordenan la co-rrespondencia entre relaciones de dominación, estructura de dominación, y estructuras de representación y estructuras mentales de las personas.

Es una manera subjetiva y evidente de interiorizar el mundo objetivo, y si ese mundo objetivo esta marcado por jerárquicas por relaciones de dominación, está claro que habrá varios sentidos comunes. Correspondientes a esas varias condiciones objetivas de clase y de género. Si las personas capturan, absorben y actúan, un determinado mundo objetivo (como clase subalterna), está claro que mi sentido común como clase subalterna no es igual a mi sentido común como clase dominante. Véase en su posición corporal: una persona que tiene poder, la prestancia con la que se para en un escenario, la seguridad para dirigirse a las personas, y coloquen en el mismo escenario a un hombre, o una mujer trabajadora o albañil, seguro que su posición corporal será distinta, verán que su cuerpo estará a la defensiva, su manera de ubicarse en u mundo que no le corresponde lo lleva a actuar desacoplado del orden lógico normal y naturalizado de ese mundo objetivo. Lo mismo le pasara si una persona de la clases dominantes a un barrio popular, no encaja, no acopla, no entra.

Conclusión: hay tantos sentidos comunes como clases o conglomerados socialmente definidos existen en una sociedad. Sin embargo hay un sentido común dominante que es el que ordena la jerarquía, las dominaciones, las preeminencias de unos sentidos comunes sobre a otros, en correspondencia a la preeminencia de la condición objetiva de clase de unos respectos a la condición objetiva de clase de otros.

Componentes del sentido común:

Preceptos lógicos-modo de conocer, de ubicarse de nombrar y organizar el mundo inmediato.

Preceptos morales-modo de juzgar y experimentar emotivamente el mundo.

Preceptos instrumentales-elección de medios disponibles para obtener fines posibles.

Preceptos procedimentales-algoritmos de la vida social, reglas regulativas y reglas constitutivas de toda acción social.

Una parte del sentido común es la manera en la que el ser humano, desde que nace, absorbe jerárquica, organizada y lógicamente el mundo. Absorbemos el orden social, y se vuelvo cuerpo, Absorbemos el orden lógico y se vuelve cuerpo. Absorbemos los procedimientos y se vuelven saberes natos. Absorbemos el orden moral y se vuelven maneras de juzgar el mundo. Absorbemos un conjunto de razones prácticas que nos permiten que lo que hagamos corresponda a lo que otros esperan que hagamos, y «no seamos unos locos».

Esa es sólo una parte del sentido común, el segundo momento del sentido común es la acción. Es también la manera en la que actuamos ante el orden social y según lo que él me pide. Actuamos lógicamente frente al mundo en correspondencia la lógica del mundo que me ha formado. Actuamos procedimental e instrumentalmente frente al mundo, en correspondencia al conjunto limitado de posibilidades que mi mundo objetivo dominado me habilita en correspondencia al mundo objetivo que me ha determinado.

Siempre hay un espacio de libertad, de creatividad, de improvisación, no somos un reflejo. No se trata de un orden lógico cerrado.

Postula otra definición de sentido común, si bien anclada en la definición gramsciana, se amplía a partir de definiciones de la sociología y la filosofía del lenguaje de los últimos años:

El mundo social hecho espontaneidad del cuerpo, más el conocimiento espontáneo del cuerpo actuante adecuadamente ante el mundo.

El sentido común, ubica a las personas en el conocimiento y percepción de su condición objetiva y de sus posibilidades subjetivas por él determinadas. Como las condiciones objetivas son también objetos de lucha, para acceder a mejores salarios, mejores derechos. Aún el sentido común tiene un ámbito de lucha interior: la preservación es dominante pero al interior de esa preservación hay ámbitos de lucha.

Dominación vs Lucha y Resistencia

En la sociedad, hay un acople de las clases subalternas al orden dominante, cohesionado y garantizado por esta manera de estructurar el orden reticular de la vida cotidiana. Entonces, los principios de conservación son dominantes y predominantes y más fuertes que los principios de transformación (estabilidad social).

Pero hay momentos excepcionales de la sociedad en que esto se quiebra parcialmente (momentos revolucionarios, de insurgencia social). Son excepcionalidades en las vidas de los pueblos, pero excepcionalidades obligatorias que tarde o temprano se dan.  No hay un modelo se la sublevación, se suceden de las maneras más inesperadas.

Algunos de los elementos que ayudan a explicar las insurgencias son:

Frustración colectiva activa;

Quiebre de las tolerancias morales;

Riesgo de muerte colectivas (Sartre);

Crisis de legitimidad;

Inflación de expectativas colectivas

Resquebrajamiento de certidumbres de vida o de futuro;

Acumulación explosiva de agravamientos;

Abrupta contracción de satisfactores materiales;

Desposesión de recursos o reconocimientos.

Se trata de cambios, en la manera de organizarse entre personas y organizaciones, en la conciencia colectiva que se transforma a medida que las acciones cambian, pero ante todo en el sentido común o parte de él.

El crecimiento de la rebelión, dependerá de la capacidad política consciente reflexiva de crear narrativas que articulen cada vez más sectores y articulen prácticamente esos sectores.

De las fisuras del grupo oponente, de las fisuras de su narrativa dominante, de los errores que ellos puedan cometer a partir de las acciones de los subalternos que promuevan más rupturas de otros aspectos del sentido común.

Cuando uno estudia la revolución rusa, comienza con la consigna de «Pan, paz». No comienza con la revolución socialista ¿Cómo del pan pasas a la toma de los centros laborales? Depende de los errores que cometan los otros, de las reacciones que cometan los otros, de las capacidades de agregar mayor fuerza movilizadora, y de que la gente vaya encontrando en la experiencia propia los mecanismos para romper las tolerancias morales.

Cuando el mecanismo se rompe, se abren las alternativas.

Momentos de crisis de creencias colectivas

Los principios de asociatividad expansiva, principio de solidaridad, principio de universalidad, principio de autodeterminación, y principio de esperanza: reordenan y guían el sentido común.

Si esta manera de organizar las ideas es correcta: la lucha por la hegemonía, requiere desmontar: la red de saberes mundanos, de consenso, de expectativas, sobre el orden del mundo que está presente en las clases subalternas. Es un proceso de desmontamiento de las tolerancias morales hacia las clases dominantes, y los conformismos hacia las limitaciones objetivas (dominantes). Lo que llevaría a un nuevo sentido común.

El sentido común es una parte constitutiva de la realidad social.

Nunca va a desaparecer, siempre va haber juicios, prejuicios no reflexivos. Pero, lo que cambia es el contenido de él. La clave es que los prejuicios tengan un sedimento de proyectos filosóficos, de narrativas discursivas, de conocimientos generalizados con un orden más lógico, menos conservador, más asociativo, menos individualista.

Por ende las luchas políticas de hegemonía, son luchas por el monopolio de la conducción del sentido común dominante.

Ante la pregunta inicial, estamos preparados para responder resumiendo la propuesta de Álvaro García Linera, de poder cambiar el mundo, dependerá de cómo interiorizamos en nuestra mente y en nuestro cuerpo el orden lógico del mundo, el sentido común que nos esté dominando y la capacidad de resistencia que se le oponga, de la espontaneidad que subyace a él, y de la manera en que podamos acrecentarla. El crecimiento de la rebelión, dependerá de la capacidad política consciente reflexiva de crear narrativas que articulen cada vez más sectores y articulen prácticamente esos sectores. La lucha por un nuevo sentido común:

Un proceso revolucionario es duradero si es capaz de transformar expansivamente el sentido común.

Antes de terminar cita al historiador griego Diodoro Siculo:

Quienes desean alcanzar la hegemonía, la adquieren con valor e inteligencia, la aumentan con moderación y benevolencia y la mantienen con temor y terror paralizante.

Pero cierra con un mensaje esperanzador, leyendo un fragmento de la carta de Gramsci a su hermano:

Estoy convencido que incluso cuando todo está o parece perdido, hay que volver a trabajar tranquilamente volviendo a empezar por el principio.

 

 

Por Luciana Edith Pérez

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